NUEVA YORK, CIUDAD DE CONTRASTES

Allá por diciembre me encontraba en París, y dejé a medias mi viaje, el cual continuaré contándotelo un poco más adelante, porque hoy te voy a hablar de otra ciudad que me ha encantado y a la que fuimos esta Semana Santa: NUEVA YORK.

Unos días antes de ir a esta ciudad, estuvimos en Boston visitando a mi gran amiga Laura y a su marido Álex, a los que mando un besazo enorme. Fueron buenísimos anfitriones y muy pacientes enseñándonos toda la ciudad y unos pueblitos maravillosos. Muy muy recomendable si, además de Nueva York, quieres visitar algo más ya que está muy bien comunicada y a menos de 5 horas en bus de Times Square.

Últimamente cuando vamos a una ciudad grande por primera vez, cogemos una visita guiada para hacernos un poco una idea de lo más general. Esta vez elegimos una que se llama “de contrastes”, donde ves los distintos barrios que hay. Muy divertido, aunque se hizo algo largo.

Y, para un día de trote en bus, nada mejor que este maravilloso y estiloso vestido largo de Zara, de este invierno, que me lo he puesto hasta hace muy poco. Para darle un punto más cañero, mis botines beige de flecos, que me has visto AQUÍ y AQUÍ, y que son comodísimos para andar, ya que tienen el tacón justo para no cansarte.

La excursión salió de Times Square -que es tal y como se ve en las pelis- y de ahí vimos el estadio de béisbol de los Yankees, y los barrios de: Bronx con sus grafitis, Queens y su zona residencial, la zona deportiva de estadios, como el del US Open y hasta vimos la bola de la peli de MIB, donde aparece el bicho. También pasamos a Brooklyn y a Williamsburg donde reside la comunidad judía ortodoxa. La verdad que esto último es lo que más me impactó y donde volvimos otro día.

 

Ese día hizo un tiempo raro, así que me vino de maravilla este jersey rosa, que ya me has podido ver AQUÍ, y que me resulta muy práctico para los viajes porque va con todo y le da un toque divertido al vestido negro, ¿no te parece?

 

El final de tour acabo en el Barrio Chino y, a la aventura, acabamos entrando en un tipiquísimo restaurante lleno de chinos comiendo en todas las mesas. El barrio es muy pintoresco con todo ese montón de cosas expuestas, especias, frutas y verduras… y esos olores tan característicos…vamos, como un barrio más de China. 🙂

 

De ahí fuimos, por el barrio financiero y de los juzgados hasta la zona cero. La verdad es que cuando estás ahí, en cada esquina te parece ver el decorado de una peli. ¿No te suenan estas escaleras? Sólo falta el abogado saliendo con el maletín y los periodistas a los lados, jajajaja.

Menos mal que decidí llevar este vestido camisero largo, porque empezó a hacer calor por la tarde y acabé quitándome las medias y desabrochándome los botones. Eso sí, fui la mar de fresca toda la tarde. La verdad es que este corte es muy práctico para todo tipo de cuerpos, sobre todo si tienes algo de caderas y, con los complementos adecuados, puede darle un toque más arreglado. Mira AQUÍ como llevé uno similar para una boda.

Impresiona cómo han reconstruido la zona cero, con dos imponentes fuentes negras, donde antes estaban las torres gemelas, y una gran cúpula blanca en un lado, a modo de paloma -el Oculus-, que alberga un centro comercial y un intercambiador de transporte, hecho por el español Santiago Calatrava. Simplemente espectacular y grandioso.

Como no podemos parar quietos, nos fuimos dando un paseo hasta la punta sur de Manhattan, donde cogimos el ferri que va hasta Staten Island, gratuito, y puedes ver a las mil maravillas la Estatua de la Libertad y así como espectaculares vistas de la ciudad. Te recomiendo ir por la mañana, porque por la tarde, aunque es muy bonito ver atardecer, es complicado fotografiarla al estar a contraluz.

 

Y, cómo no, hicimos el paseo por el puente de Brooklyn viendo un impresionante atardecer. Había muchísima gente por todas partes y era complicado salir en una foto sola. Eso sí, el viento nos acompañó todo el camino de vuelta, ideal para salir en las fotos con pelos de loca, jejejeje.

 

Muertos muertísimos acabamos nuestro primer día en NY comiendo un típico perrito caliente en un parque. Por cierto, te recomiendo comprar el primer día la tarjeta de metro para toda la semana –la mejor inversión del viaje- .

Espero que te haya gustado este primer día de visita a la Gran Manzana y mi look elegido. Un besazo enorme y pasa una feliz semana.

 

 

UN BÁSICO, CUATRO ESTILOS

Seguro que te pasa como a mí que hay días en los que vas por la vida como loca y acabas poniéndote siempre lo mismo y conjuntado de la misma manera. Hoy te voy a mostrar lo útil que es tener un vestido negro en tu armario y el partido que le puedes sacar creando 4 looks facilísimos.

Los vestidos negros -también llamados LBD, Little Black Dress– son un comodín para cualquier ocasión. Hay que tener un par de ellos como mínimo: uno arreglado y otro más informal. Yo he cogido éste de informal algodón, de Nice Things, que utilizo muchísimo para el día a día y con él he hecho estos cuatro conjuntos.

Primero me he puesto un fajín de un color que haga contraste. Es una manera muy sencilla de darle un punto más sexi a un vestido recto. Lo divertido es sacar un poco de tela hacia arriba, acortando el largo del vestido y así consigues un aire diferente.

 

Éste fajín me lo has podido ver más veces ajustando vestidos (AQUÍ y AQUÍ) y creando un efecto de mono con un pantalón y camisa (AQUÍ). Si no tienes uno, también puedes usar un fular fino, a poder ser con algo de color o brillo, o una corbata de tu chico que te guste mucho 🙂

 

La segunda de las versiones es dejar el vestido tal cual, recto y cómodo para cualquier ocasión. Si no eres de las que va de negro absoluto siempre, también puedes añadirle color con los zapatos, algún complemento o con el bolso, como he hecho yo. Me encanta este bolso azul.

 

Como empieza a refrescar, lo mejor es añadir una chaqueta un poco más vestida, creando así el tercer conjunto. Con cinturón también queda bien, aunque prefiero que el vestido sobresalga un poco de la chaqueta para que no se quede enganchado por detrás y haya “accidentes”, jajajaja.

Esta maravilla de chaqueta es de Mekkdes y me la compré en Noemí Albisu esta primavera pasada. Me gusta mucho porque es muy original, además de calentita, y queda genial con negros, ¿qué te parece? Ya me la has podido ver conjuntada con amarillos en este otro post (ver AQUÍ).

Y por último el cuarto look, el que más me gusta, es superponer un jersey. A mí me gusta llevar uno largo que deje entrever sólo un poco el vestido, pero no demasiado.

 

Ya sabes que soy muy fan de los jerséis, sobre todo los amplios, y fue ver éste el otro día en Bershka y enamorarme. No puedo remediarlo, jajajaja. Uno de este estilo nunca falta en mi armario porque va con todo y para todas las ocasiones: con vaqueros y zapatillas para un día informal, con una falda midi y taconazo, o sobre un vestido como éste. Y si ya le pones un chaleco de pelo, tienes el conjunto completo para afrontar el frío. 🙂

Al acortar el vestido quedan  mucho mejor las botas altas, que hoy me he puesto sin medias porque la temperatura acompaña, si no, unos pantis gorditos son la mejor alternativa. Este tipo de botas se llevan muchísimo  por encima de la rodilla esta temporada. Hazte con unas y combínalas con tus minis más cortas o con unos short, como yo hice AQUÍ.

Lo genial del negro es que puedes usar prácticamente cualquier color, y este jersey blanco de ochos, tan gordito y largo me parece que le da un punto fantástico. Siempre busca uno con caída porque si no, vas a parecer una bolita de algodón, jejejeje.

¿Cuál de las cuatro opciones te ha gustado más? Ya ves que con un vestido básico negro y con un poco más, tienes un montón de posibilidades de cambiar un conjunto y multiplicar tu armario con pocas prendas.

 

Pasa una maravillosa semana y el domingo que viene aquí nos vemos con mucha más moda.

Miles de besitos. MUAKSSSSS